El implante percutáneo de válvula aórtica (TAVI) ha progresado rápidamente gracias al enfoque basado en el equipo multidisciplinario (heart team) para pacientes valvulares y el compromiso riguroso con la medicina basada en la evidencia. Los rápidos avances de la tecnología han impulsado el desarrollo del TAVI hasta situarlo en la vanguardia de las opciones de tratamiento. La progresión del TAVI ha hecho que pase de ser una intervención realizada en quirófanos híbridos y con anestesia general a otra que se lleva a cabo en el laboratorio de cateterismo y sin anestesia, con lo que se reduce la estancia hospitalaria y en algunos casos puede darse de alta al paciente el «mismo día». Las indicaciones para el TAVI se han ampliado con el respaldo de evidencia firme. Actualmente el TAVI está indicado para pacientes con riesgo quirúrgico prohibitivo, alto o intermedio. Sin embargo, en un futuro próximo, ¿llegará a ser el tratamiento de elección para todos los pacientes? Para responder a esta pregunta, hay que valorar algunos de los problemas ya resueltos y centrarse en los retos futuros (figura 1) que podrían hacer de esta tecnología una opción única en el tratamiento de la estenosis aórtica (EA).
El TAVI es una terapia consolidada en pacientes con estenosis aórtica grave sintomática. Los distintos estudios pivotales han demostrado su utilidad en pacientes no subsidiarios de cirugía convencional, así como en sujetos con riesgo quirúrgico bajo, intermedio y alto.